Las CLI pueden emplearse interactivamente, escribiendo instrucciones en alguna especie de
entrada de texto o pueden utilizarse de una forma mucho más automatizada (archivo batch), leyendo órdenes desde un archivo descripts.
Esta interfaz existe casi desde los comienzos de la computación, superada en antigüedad solo por las tarjetas perforadas y mecanismos similares. Existen para diversos programas y sistemas operativos, para diverso hardware, y con distinta funcionalidad.
Por
ejemplo, las CLI son parte fundamental de los shells o emuladores de terminal.
Aparecen en todas las interfaces de escritorio (GNOME, KDE, Microsoft
Windows) como un método para ejecutar aplicaciones rápidamente.
Aparecen como interfaz de lenguajes interpretados tales como Java, Python, Ruby o Perl.
También se utilizan en aplicaciones cliente-servidor, en gestores
de bases de datos, en clientes FTP, etc. Las CLI son un elemento fundamental de
aplicaciones de ingeniería tan importantes como MATLAB y AutoCAD.
La
contraparte de CLI es la interfaz gráfica de usuario (GUI) que ofrece
una estética mejorada y una mayor simplificación, a costa de un mayor consumo
de recursos computacionales, y, en general, de una reducción de la
funcionalidad alcanzable. Asimismo aparece el problema de una mayor vulnerabilidad dada su complejidad.
Las CLI
son usadas por muchos programadores y administradores de sistemas como
herramienta primaria de trabajo, especialmente en sistemas operativos basados
en Unix; en
entornos científicos y de ingeniería, y un subconjunto más pequeño de usuarios
domésticos avanzados.
En
dispositivos portátiles y PDA, las
CLI no se utilizan, debido a lo complejo que resulta ingresar datos de texto, o
por la ausencia total de teclados.
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